Camila Medina
Fundadora y barista principal
Originaria del Huila, Camila trabajó durante años con cooperativas cafeteras antes de abrir Tinto Andino. Conoce de memoria los perfiles de docenas de fincas colombianas.
Tinto Andino nació del deseo de compartir el café colombiano de la misma manera en que se comparte en casa: con calma, sin protocolos, con ganas de conversar.
Volver al inicioEl café en Colombia no se sirve en una taza enorme ni viene con instrucciones complicadas. Se sirve en pequeño, oscuro y caliente — el tinto — y se comparte en cualquier momento del día, entre vecinos, entre colegas, entre extraños que se vuelven conocidos.
Tinto Andino nació en 2019 en La Macarena, el barrio bohemio al oriente del centro de Bogotá, con una idea simple: que los viajeros pudieran vivir ese mismo ritual cotidiano, sin apuro y con la historia de cada producto en la mesa.
Desde entonces hemos recibido visitantes de más de cuarenta países, y todos coinciden en lo mismo: que lo que más valoran no es solo el café, sino el tiempo. El tiempo para sentarse, para preguntar, para escuchar lo que hay detrás de cada taza.
Ofrecer una mesa donde el café colombiano sea el hilo conductor de una experiencia auténtica, bien contada y sin presiones de tiempo.
Un equipo pequeño, con mucho conocimiento sobre el café colombiano y mucho gusto por las buenas conversaciones.
Fundadora y barista principal
Originaria del Huila, Camila trabajó durante años con cooperativas cafeteras antes de abrir Tinto Andino. Conoce de memoria los perfiles de docenas de fincas colombianas.
Chef de cocina regional
Jorge creció entre fogones y mercados del Tolima. En Tinto Andino convierte ingredientes del campo colombiano en platos sencillos y memorables para la mesa.
Atención y experiencias
Luisa es quien recibe a cada visitante y se asegura de que cada mesa sea exactamente lo que ese día necesita ser. Habla español e inglés con naturalidad.
Cada detalle de la experiencia pasa por un criterio claro: que sea honesta, bien hecha y respetuosa con quien la vive.
Conocemos el origen de cada café que servimos: finca, región, altitud y proceso. Esa información está disponible para quien quiera conocerla.
Los productos que llegan a la mesa provienen de plazas de mercado bogotanas y proveedores campesinos directos, sin intermediarios innecesarios.
Todo nuestro equipo cuenta con certificación vigente en manipulación de alimentos según la normativa sanitaria colombiana (INVIMA).
La información que compartes con nosotros se usa únicamente para atender tu reserva. No la cedemos ni la usamos con fines comerciales distintos.
Separamos residuos, usamos envases biodegradables y trabajamos para reducir el desperdicio de alimentos en cada servicio.
Leemos cada reseña y recopilamos la retroalimentación de nuestros visitantes para mejorar la experiencia con cada temporada.
Colombia produce café en altitudes que van desde los 1.200 hasta los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Esa variedad de pisos térmicos se traduce en perfiles de taza muy distintos: algunos dulces y afrutados, otros achocolatados y de cuerpo firme. En Tinto Andino seleccionamos cafés que reflejan esa diversidad, y los presentamos siempre con notas sobre su origen para quien quiera entender por qué sabe como sabe.
La Macarena es un barrio que ha sabido mantener su carácter a lo largo de los años. Tiene galerías de arte, restaurantes de cocina de autor y pequeños comercios que conviven sin pretensiones. Es un lugar donde tomarse un café sigue siendo un acto social antes que una transacción, y Tinto Andino se alinea con esa manera de entender el tiempo.
Nuestras experiencias de mesa — el Maridaje de Tinto y Pastelería, el Brunch Andino y la Mesa de Noche — están diseñadas para visitantes que prefieren la profundidad sobre la cantidad. No buscamos que la gente coma rápido y se vaya. Buscamos que se quede el tiempo suficiente para que el café y la comida cuenten algo.
Reserva una mesa o escríbenos con cualquier pregunta. Respondemos con tiempo y sin formalismos.
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